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miércoles, 16 de marzo de 2011

apuntes intrascendentes sobre el transporte público

- me molesta mucho, pero MUCHO, la gente (iba a escribir las mujeres, pero también pueden ser hombres de pelo largo) que se ubica muy cercanamente a mí y deja descuidadamente caer su cabellera sobre mi hombro, brazo o incluso cara. uso el pelo corto desde hace unos 12 años, me-mo-les-ta el roce del pelo (y más el ajeno)

- pareciera que la gente apenas más abrigada ocupa más espacio. se me ocurre una foto, bueno, dos: en una un colectivo lleno de gente abrigada y en la otra, el colectivo vacío, la misma gente desnuda por un lado y la pila de ropa que tenían puesta por el otro. cuánto lugar ocupa esa ropa?

-sobre los inadaptados sociales que escuchan música a todo volumen en sus celulares SIN AURICULARES no digo nada, son tan indignantes que ya pasaron a categoría cliché

martes, 20 de julio de 2010

estoy segura

de que tengo superpoderes.




sólo que todavía no sé cuáles son.

martes, 20 de abril de 2010

que alguien me explique

qué hago con esta parálisis, con esta indecisión, con este entusiasmo, con esta incomodidad, con estas ganas, con este desgano.

si es verdad que hace dos semanas yo estaba del otro lado del atlántico, o sólo lo soñé y me desperté y resulta que estoy acá. como cuando sueño que duermo con alguien y me doy vuelta para abrazarlo y no.

por qué tengo tanta pero tanta hambre y tanto pero tanto sueño, todo el tiempo menos ahora que debería estar durmiendo y tengo insomnio.

dónde se compra el curso rápido para volverse una persona desapegada y dejar de extrañar a la gente que no debería extrañar.

cómo se hace para encontrar el equilibrio entre el delirio entusiástico y la falta total de expectativas.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Propuestas para mejorar el mundo I

Creo que sería muy beneficioso para las mujeres que los consultorios ginecológicos se dividieran en a) aquellos que atienden a las embarazadas y madres recientes y b) aquellos que atienden a las no embarazadas ni madres recientes.


Por lo general, mujeres de ambos grupos se amontonan en las salas de espera de tales consultorios, agregando bastante fastidio para las del grupo b), que se suma al ya natural por asistir a la consulta ginecológica, de por sí molesta e incómoda.


Ya al entrar en esas fatídicas salas, una no embarazada se siente fuera de lugar. El 95% de las revistas dispuestas para entretenimiento de quienes esperan son “Ser padres hoy”, “Bebés a bordo”, “Embarazo sano” y otros títulos igual de infames. En la cartelera (siempre hay una cartelera) se anuncian productos y servicios: niñeras, ropita (siempre usan diminutivos) para bebés, puericultura, gimnasia para embarazadas, yoga para embarazadas, natación para embarazadas. En una mesita (siempre hay una mesita), en vez de folletos sobre, por ejemplo, ETS, profilaxis o anticoncepción, hay folletos sobre bancos de células madre, ecografías 3D o reproducción asistida.

De repente, te mudaste a otro planeta y no te enteraste.


Tema aparte es el comportamiento de las integrantes del grupo a). No me malinterpreten, no tengo nada en contra de las embarazadas, pero te miran como si fueras de una casta inferior, mientras acarician sus panzas con mirada orgullosa. Lo lamento queridas, pero no tienen ningún mérito por haberse preñado, es un hecho biológico que la especie humana viene repitiendo con éxito desde hace miles de años.

Las madres recientes no hacen las cosas más fáciles: exhiben a sus retoños como trofeos, se lo muestran a la recepcionista que las vio 2 veces por mes durante la dulce espera, comentan con otras madres o embarazadas los nombres, pesos, berrinches y colores de caca de sus críos.


Muchas no embarazadas contribuyen a esta glorificación del grupo a), observándolas con ojos envidiosos o halagando exageradamente a los bebés. Ni hablar si a las tocadas por la varita mágica las acompaña el semental que las preñó: entonces las miradas envidiosas se vuelven casi lacrimosas de tanta ternura.

A ellas les digo: si tanto las envidian, emúlenlas! No es tan difícil, o necesitan un gráfico explicativo de cómo lograrlo?


Y una, simple mortal que fue a hacerse el fucking control anual porque no queda otra, y que no considera la reproducción como única misión en la vida, tiene que aguantarse a un crío llorando a gritos al lado mientras trata de concentrarse en una revista del 5% apto para todo público, o darle el asiento a una embarazada para no ser colgada en la plaza pública, y esperar eternidaaaades para ser atendida, ya que “las otras” acaparan muchísimo tiempo en su consulta, con todas las preguntitas y dudas que tienen por estar “en estado”, o incluso las atienden antes porque no se sienten bien.


Parece que la humanidad, en su desesperación por perpetuar la especie (para qué, me pregunto), concede a las embarazadas un valor superior al de las demás mortales. Al lado de una embarazada, una no embarazada pasa a valer más o menos lo mismo que una mascota; la queremos, sí, pero su vida es menos importante en la escala de prioridades.

Ilustro con 2 diálogos verídicos:


Por tel, pidiendo un turno

María Font – hola, tengo una urgencia y quisiera saber si la doctora X me podría atender-

Recepcionista- Estás embarazada??

NO, NO ESTOY EMBARAZADA; TENGO DERECHO A TENER UNA URGENCIA Y SER ATENDIDA POR LA MISMA O SOY UNA PARIA SOCIAL??


Ya en el consultorio, luego de esperar 2hs y media (lo juro), al ingresar la médica me ve mala cara

Dra X- Estás angustiada?

María Font- Sí, un poco, lo que pasa es que-

Dra X- Estás embarazada??

NO, MIERDA, NO ESTOY EMBARAZADA, NO SABÍA QUE ERA UN REQUISITO PARA ANGUSTIARSE!!!


Creo que no es necesario dar más argumentos, los consultorios separados darían solución final a este problema. Las mujeres del grupo a) podrían presumir sus panzas o críos a sus anchas, llevar a sus mariditos, leer toda la literatura procreacional que se les cante e incluso mearse encima si no se aguantan.

Y las mujeres del grupo b), atorarnos con revistas de moda o chismes, escuchar música tranquilamente en nuestro ipod o simplemente aburrirnos mientras nos preguntamos tranquilamente cómo habrá dado ese puto papanicolau.

jueves, 13 de agosto de 2009

A todas mis futuras parejas de aquí hasta el fin de los tiempos

En este solemne acto le comunico que:

DETESTO que ante cualquier mínima situación de desacuerdo, tensión, malentendido, discusión, etc., me pregunten SI ESTOY ENOJADA.
La emoción humana (por lo menos la femenina), posee un amplio rango de matices negativos, que además del enojo incluye tristeza, decepción, desconcierto, incomprensión, irritación, despecho, fastidio, aburrimiento, desinterés, preocupación, desgano, pena, disgusto, desprecio, miedo, asco, indiferencia, indecisión, frustración, desesperación, dolor, entre muchos otros.
QUE NO ESTÉ SONRIENDO NO SIGNIFICA QUE ESTÉ ENOJADA.
Que ustedes sean subdesarrollados emocionales con sólo 2 o 3 opciones a disposición NO ES MI PROBLEMA.
Y si insisten con la preguntita ("dale, estás enojada? Sí, te enojaste. Por qué estás enojada?") no voy a estar enojada.
Voy a estar FURIOSA.

jueves, 6 de agosto de 2009

realmente...

...alguien cree que si pone "PRIVATE LETTER VERY URGENT" en el subject de un email, el destinatario no se va a dar cuenta de que es spam, y lo va a abrir ansioso, creyendo que se trata de la herencia de la tía Marta?

jueves, 23 de julio de 2009

la felicidad

puede ser una frazada nueva

viernes, 3 de julio de 2009

la moira

Cuando subo al colectivo y la máquina expendedora de boletos me dice: “Indique su destino”, un cúmulo de dudas asalta mi mente. ¿Debo dar una descripción detallada acerca de mi destino? ¿Cómo puedo saber cuál es realmente? Al fin y a cabo, la existencia de un destino o su negación no es un tema menor, siglos de literatura se han ocupado de tal dilema. Y yo no soy quién para enfrentarme a tantos señores filósofos y dictaminar de buenas a primeras que realmente existe tal cosa, un camino y un fin impuestos e ineludibles. Y aunque aceptara tal premisa, ¿cómo hacer para adivinarlo, al menos en esta época desprovista de oráculos y pitonisas?
Claro que en vez de ponerme a discurrir con el colectivero sobre tales disquisiciones, me atengo a las normas de urbanidad y le pido “$1,25”.

Pero siempre, siempre, me veo tentada de pedirle “Al fracaso, por favor”.